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Doce años después de haber sido adoptado el primer Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Cali (Acuerdo 069 del 2000), la ciudad ha sufrido una serie de transformaciones, no solo relacionadas con el territorio, sino también en el ámbito social y económico, estableciendo dinámicas que difieren de las existentes en el año 2000, sumado al hecho de que la realidad territorial no corresponde a lo planeado en el POT vigente. Es por esto que se requiere un ajuste de la directriz, para que se adecúe a las necesidades actuales del municipio.
“Las administraciones pasadas realizaron avances en temas de diagnóstico que han sido retomados durante esta administración”, explicó León Darío Espinosa, subdirector del POT y Servicios Públicos.
“Teníamos que hacer una revisión completa, recogimos los estudios que hizo el Gobierno pasado y realizamos un mapeo de qué sirve y qué no”, afirmó Óscar Pardo, Director de Planeación Municipal. Así, basándose en estudios previos y en diagnósticos realizados en el marco del proyecto de Revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial, fueron identificadas ciertas problemáticas territoriales.
En el ámbito regional
Los resultados obtenidos en la etapa de diagnóstico del proceso evidencian cuatro grandes problemáticas a nivel regional (ver fig. 1), las cuales se resumen en falta de acuerdos y planificación.
En primera instancia, se resalta el deterioro ambiental en el que se encuentran los recursos naturales que son transversales en el territorio, así como también la fragmentación que existe en cuanto a acciones encaminadas al cuidado de los mismos que generan la pérdida de su continuidad, evidenciando una desarticulación entre municipios.

Figura 1 Problemática a nivel regional
En segundo lugar, está la conurbación con municipios aledaños. La dependencia de los otros municipios con Cali en temas de servicios sociales y empleo ha generado saturación en los accesos a la ciudad y en la capacidad misma de las infraestructuras que prestan esos servicios, y en las conexiones regionales.
“Eso comienza con el trato de iguales y el respeto. Lo que le estamos diciendo a Palmira, Yumbo, Jamundí, Candelaria y La Cumbre es que si a ellos les va bien, a Cali le va bien. Esto es un gana-gana. Nosotros queremos apoyar proyectos de otros municipios porque sabemos que todos sacaremos provecho, incluido Cali”, afirmó Óscar Pardo. La segunda pista del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón y la extensión del MIO son algunos proyectos que potencializarán la competitividad regional. “Entendemos que el reto involucra al Departamento, pero nosotros como Alcaldía de Cali queremos acompañar ese proceso”, aseveró el funcionario.
En tercer lugar, se ubica el abastecimiento alimenticio y la gestión de residuos sólidos que requieren un planeamiento regional, el cual no existe hoy en día generando que estos sistemas sean disfuncionales en la región. Ejemplo de ello es el traslado de los residuos sólidos hasta Yotoco, cuyo desplazamiento excesivo lo hace ineficiente.
Finalmente, es clave resaltar que la región como tal no tiene un papel definido a nivel nacional, y, en ese orden de ideas, es importante establecer la manera en la que cada uno de los municipios pueda aportar con vocaciones definidas que se complementen entre sí, con el objetivo de dar cumplimiento al papel regional, tarea que deben emprender conjuntamente los municipios del G10. Actualmente, “no hay claridad de qué es lo que la ciudad quiere ser en los próximos años”, expresó el Director de Planeación. “No sabemos qué queremos ser y eso debe estar dentro del nuevo POT, pero esta es una tarea de todos”, afirmó el funcionario.
En el ámbito municipal
Al caracterizar problemáticas municipales, se tuvo en cuenta tanto el área urbana, como el área rural de la ciudad de Cali, aunque, según Espinosa, “en los estudios previos, no se tiene mucha información sobre el área rural”.
En general (ver fig. 2), “la ciudad presenta fragmentación ambiental. No hay un tratamiento integral a los componentes ambientales con los que cuenta”, manifestó el equipo de la revisión y ajuste del POT. Asimismo, existe contaminación ambiental producto de actividad minera, desecho de residuos, aguas residuales y ocupaciones de suelos de protección ambiental.
Figura 2 Problemática a nivel municipal
También, se manifiesta un aumento de las condiciones de riesgo en zonas de ladera, debido a falta de obras de mitigación para detener procesos de remoción en masa y el crecimiento descontrolado de asentamientos humanos de desarrollo incompleto.
Igualmente, existe un incremento en el déficit cuantitativo de vivienda, “Cali no está produciendo la cantidad de viviendas que se necesitan al año para los nuevos habitantes”, explicó el subdirector de POT y servicios públicos.
Frente a esto, el concejal Michel Maya menciona que el ajuste del POT se requiere de manera urgente, “hay que encontrar soluciones a problemas que no dan espera como la disposición de escombros y residuos sólidos, la invasión del jarillón del Cauca y establecer el banco de suelos de tierras disponibles para superar el déficit de vivienda”, señaló.
Adicionalmente, la expansión de la ciudad no ha sido articulada de manera adecuada con la planificación de servicios públicos. En tal medida, hay déficit en la cobertura de acueducto, alcantarillado sanitario y drenaje pluvial.
Nuevamente, se resaltan los problemas de accesibilidad al municipio, principalmente por infraestructura vial inadecuada. Así como también, una discontinuidad y desarticulación vial y del transporte entre la zona urbana y la rural y en el sentido oriente – occidente de la ciudad, debido al manejo inadecuado de cruces en el corredor férreo.
Finalmente, está la ausencia de modos alternativos de transporte e infraestructura que soporte la intermodalidad, tales como alamedas, ciclorrutas, el mío-cable, el plan de parqueaderos y estacionamientos, lo cual incrementa el uso de transporte privado e ilegal, saturando las vías existentes.
En el ámbito urbano
Puntualmente en el área urbana de la ciudad de Cali, los estudios arrojaron ocho grandes problemáticas (ver Fig. 3), las cuales se mencionan a continuación:
Inicialmente, durante estos doce años, ha habido mutaciones en algunos barrios de la ciudad, debido al crecimiento no planificado de actividades terciarias sobre áreas residenciales. Frente a esto, Espinosa menciona que “es muy difícil que declaremos netamente comercial y saquemos a todos los residentes que están ahí. A lo que le apuntamos es que quienes ya están no generen tanto impacto de ruido o de espacio público, a través de controles que haríamos a la nueva norma”. Así, se estudia la posibilidad de delimitar zonas exclusivas en los barrios destinadas a la ubicación de locales comerciales sin que afecte a las residencias establecidas ahí.
Figura 3 Problemática a nivel municipal: en lo Urbano
Actualmente existe una dependencia del Centro Tradicional para acceder a servicios administrativos. “El nuevo POT concibe a una ciudad policéntrica, para que los caleños no tengan que desplazarse hasta el actual centro para poder realizar sus diligencias. Así, se proyecta la construcción de un centro en el Distrito de Aguablanca, similar a los Centros de Atención Distrital Especializados (CADES), en Bogotá”, indica el Subdirector.
De otro lado, está el desplazamiento de la industria a otros municipios, lo cual genera detrimento del ICA, afectando el presupuesto del municipio, a la vez que disminuye la oferta de un alto número de empleos para los caleños.
También, se resalta la existencia de áreas residenciales de altas densidades y sin adecuada infraestructura pública, lo que disminuye el nivel de calidad de vida de los caleños.
Nuevamente, subyace el área de expansión no planificada. “Actualmente, la ciudad crece más hacia el sur, que es la ciudad que los constructores hacen, y hacia las laderas, que por el contrario es la ciudad que la gente hace”, afirma Espinosa. Varias zonas de la ciudad se están densificando, provocando un crecimiento desorganizado debido a que el POT vigente no se planeó con una visión de expansión.
Adicionalmente, se presenta inequidad entre oriente y occidente frente a lo público, denotando una concentración de equipamientos en el área de occidente y falta de equipamientos en el oriente, evidenciando una disfuncionalidad del sistema, producto de la falta de planificación territorial.
Además, las redes de servicios públicos son obsoletas, lo cual provoca fallos en la prestación de los mismos, afectando la calidad de vida en algunas zonas de la ciudad.
Finalmente, hay déficit y falta de adecuación del espacio público, principalmente porque el espacio público se ha generado a través de las obligaciones urbanísticas (licencias – proyectos), sin que se hayan realizado inversiones públicas para la generación de espacios urbanos de escala urbana y regional.
En ámbito rural
Anteriormente, la información existente sobre el área rural de Santiago de Cali y el conocimiento del territorio no era suficiente para establecer un diagnóstico adecuado. En este sentido, la primera fase de la estrategia de participación ciudadana “Visión de Ciudad” cobró un papel de gran importancia para la realización de un diagnóstico actual de la situación de esta zona (ver Fig. 4). Las principales problemáticas territoriales en esta área se agrupan en cuatro:
En primer lugar, la falta de claridad en los límites veredales, entre corregimientos y entre áreas declaradas como reserva forestal, Parque Nacional Natural y área sustraída, así como la titularidad de las propiedades han provocado una invasión de predios municipales y, por ende, conflictos de usos de suelo.
Con respecto a esto, el presidente de la JAC de la vereda Candelaria en Villa Carmelo manifiesta que “todo es prohibido para los habitantes del corregimiento en el que se ubica Parque Nacional o reserva forestal. Y no hacen inversión, solo se permite el mantenimiento de equipamientos hechos antes del 2000”. Limitante que requiere de adopción y puesta en marcha de programas que fomenten ese desarrollo adecuado entre los temas de conservación y la necesidad de las personas de subsistir, con actividades que no generen un impacto ambiental negativo.
En segundo lugar, existen vías insuficientes (incluso hay corregimientos que tienen una única vía de conexión con el área urbana) con dimensiones inadecuadas y condiciones irregulares, que no permiten el tráfico de varios tipos de transporte, privilegiando el uso de los camperos y transporte informal.
Figura 4 Problemática a nivel municipal: en lo Rural
En tercer lugar, hay déficit en cobertura y calidad de servicios públicos, principalmente, en la calidad del agua y servicios sanitarios. Esto se da, en gran medida, por las restricciones que presentan las áreas de protección ambiental para el desarrollo de infraestructura y construcciones en general, así como por el crecimiento de edificaciones ilegales.
Y, finalmente, los equipamientos existentes son inadecuados y no cuentan con la capacidad para soportar la cantidad de usuarios de los mismos, así como también presentan problemas de acceso, debido a su ubicación.
Una vez identificadas estas problemáticas, el reto de la revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial es encontrar soluciones para la ciudad, resaltando que no se van a solucionar una vez se implemente el POT, puesto que “es sólo una herramienta que nos dice cómo se pueden ir solucionando esos problemas. La norma debe estar acompañada de programas y proyectos que la fortalezcan, así como de un control efectivo para que no se repita” manifiesta León Darío Espinosa.
Para algunos concejales como Miguel Maya, el actual POT data del año 2000 y no responde a las necesidades actuales y futuras de la ciudad”.
/Daniela Manrique
Equipo de revisión y ajuste del POT.
Departamento Administrativo de Planeación Municipal
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