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Cuando abrió las puertas de su casa, noté que estaba vestido con zapatos de charol y pantalón de lino blancos, como buen amante de la salsa, su pinta evoca la rumba caleña y al darme la mano note un anillo doble dorado que tenia las letras que componen la palabra Salsa; como él, su casa también transpira salsa; en las escaleras que van al segundo piso de la casa se pueden apreciar notas musicales y en las paredes sobresalen corcheas en alto relieve, cada detalle de la casa, cada elemento de la decoración, hablan de la historia musical de Cali, sin duda estábamos visitando un ‘Templo de la Salsa’.
Al empezar el diálogo con Carlos Molina, entendimos que cada objeto guarda un pedazo de historia de los más de 40 años que se ha dedicado a coleccionar salsa.
Es conocido en el ambiente de la ciudad como el fotógrafo de la salsa, pero a él, le gusta más bien el término ‘coleccionista’ aunque sus más de 40 mil fotografías tomadas a cantantes, músicos y orquestas digan otra cosas, imágenes con las que ha decorado las paredes de los tres pisos de su vivienda y en donde se puede apreciar a los soneros caleños y los artistas internacionales que contribuyeron a la denominación de Cali como capital mundial de la Salsa.
Aunque toda su casa habla de salsa, es en la tercera planta donde está su lugar más preciado, allí se puede apreciar un cuarto al que Molina llama, “La tarima de las estrellas” a la entrada como si se estuviera en el paseo de la fama de Hollywood, se aprecian dos estrellas con los nombres de sus padres Carlos E. Molina e Irma Salas. Ya adentro se observa una tarima en medialuna que más bien parece el teclado de un piano, sobre ésta se encuentran los instrumentos que conforman una orquesta de salsa como el timbal, las congas, el teclado e instrumentos de viento acompañados de un micrófono que cuelga del techo.
“Aquí traigo a los artistas para hacerles fotografías para mi colección”, precisando que más de 200 músicos nacionales y extranjeros han compartido con él ese lugar, además el cuarto guarda todo tipo de souvenir de salsa como instrumentos, músicos y orquestas en miniatura y en el techo una decoración muy sentida con las fotografías de los artistas fallecidos con un mensaje en el que se lee, ‘Se formó la rumba en el cielo’.
Pero no solo son fotografías tomadas por él las que lo hacen un coleccionista, en uno de los cuartos de su casa guarda cerca de 7000 Long Play, discos que empezó a coleccionar desde muy joven, cuando el gusto por la salsa le llevó ha convertirse en amigo de todos los músicos que tocaban en Cali, “como yo siempre estaba en los hoteles y las presentaciones tomando fotos, ellos me conocieron y yo andaba con ellos pa’rriba y pa’bajo”.
Tornero de profesión como su padre, Carlos Molina, dice que tomar fotografías es su hobby y quienes lo bautizaron como el fotógrafo de la salsa fueron los propios músicos , quienes al verlo ya lo reconocían y le permitían el ingreso hasta el camerino, a sus hoteles y a la rumba.
Creció en el barrio obrero, en donde aprendió de la rumba, se gozó el boom salsero de los años 80, tiempo en cual dice llegaban a la ciudad de una a dos orquestas semanales a las cuales buscaba y hacia su presentación dando muestra de su trabajo o más bien como lo dice él, su hobby.
Esa pasión por la salsa, también lo ha llevado hacer viajes alrededor del mundo salsero, como su visita al Festival de la Calle 8 en Miami en el año 1999, su presencia en el Festival Benny Moré en el 1993 y 2007, su asistencia al Carnaval de Barranquilla en el 95, su participación en el encuentro de Melómanos y Coleccionistas en la ciudad de Panamá y continuas giras por todo el país con el grupo de Melómanos y Coleccionistas de Cali.
Ahora ese Museo de la Salsa, ubicado en la carrera 11b # 24-44 en el barrio Obrero, dónde hay fotografías, discos, instrumentos, souvenir y hasta corbatas, estará abierto al público, los días sábados a partir de las 8:00 p.m., un lugar para amantes e interesados en conocer la historia de la salsa en la ciudad, un tertuliadero de la salsa y puedan ver que Carlos Molina no es un ningún fantoche al expresar que le han dicho que tiene la colección más grande de salsa del mundo.
Jorge Gutiérrez Leyva