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El góspel de currulao se “trenza” en Cali

El góspel de currulao se “trenza” en Cali

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Sin pensarlo dos veces, Luis Henry Medina, conocido en el canto urbano como Monti ENF, “El negro del flow”, atravesó la comuna 13 bajo un inclemente sol y antes de las 2:00 de la tarde del domingo 18 de febrero ocupó su silla en el centro cultural de esta zona del Distrito de Aguablanca, en el oriente de Cali, para escuchar “las buenas noticias” del grupo norteamericano de música góspel Dorrian Neymour and One Voice, que trajeron el Centro Cultural Colombo Americano y la Embajada de Estados Unidos, con el apoyo de la Secretaría de Cultura y Turismo de Cali y la Cámara de Comercio de la ciudad, dentro de la celebración Black History Month 2012.

El talentoso muchacho, de 28 años, de 1,75 metros de altura, algo desgarbado, con trenzas y vestido con gorra beisbolera, gafas oscuras, camiseta estampada, jeans caídos y zapatillas Nike, cantó algo de hip hop para los expositores de la música religiosa. El joven expresó que acudió a la cita cultural, porque los artistas urbanos van adquiriendo mayores conocimientos, se van “alimentando musicalmente” para continuar su proceso evolutivo en un medio cada vez más transculturizado.

Como el “El negro del flow”, más de medio centenar de jóvenes de ambos sexos estuvieron atentos al taller musical del grupo afroestadounidense, que con sus fuertes voces y cantando en inglés, no tuvieron barreras para que los muchachos captaran ideas que les permitan explorar y fusionar en sus trabajos musicales, lo que es recíproco, como lo expresa Dorrian Neymour, líder del grupo de canto evangélico. “Ello es absolutamente importante para nosotros, pues nos llevamos aspectos cognocitivos de la música negra del Litoral Pacífico colombiano para incorporarlos con mucha vibración a nuestra sureña música góspel, así como lo hemos hecho con el jazz y el blues”.

Medina, quien vive con sus padres en el barrio Yira Castro y trabaja en una lavandería de muebles de su propiedad, enfatizó que está música de alabanza también le llega, porque él está bajo la mano de Dios Todopoderoso, quien hace que la semilla germine, lo que conlleva a que muchas puertas se abran y haya innovación y más energía en su género denominado Jungle Movement, movimiento de la selva.

Entre tanto, a sus 23 años, Darwin Javier Urrutia, nacido en Condoto (Chocó), pero criado en Cali y cuyo nombre en los escenarios es “El Raid, también estuvo atento a las recomendaciones de los participantes en este encuentro con la música góspel. Cargado de trenzas sobre su cabeza, llegó de sorpresa a este espacio cultural, dispuesto a aprender y guardar aún más aspectos, como la pasión, el amor y la creencia en Dios, como fuente de inspiración artística.

Para la vocalista del grupo de góspel Sarah Stephens, los muchachos con quienes compartieron este espacio en Cali, tienen mucho talento, pasión y sed de triunfar, lo que sin duda permitirá extender este género en esta ciudad.

Otros que estuvieron concentrados en este intercambio cultural fueron los esposos Juan Carlos Urrutia y Jamie Leigh Hazelwoot. Él afro, nacido en Andagoya ( Chocó). Ella, nacida en California (Estados Unidos), de cabello como el oro y ojos azules. Ambos desde sus orillas laborales, le apuestan a trabajar con el góspel como aporte cultural. Es así como este caleño por adopción, quien estudió música y literatura para buscar sus conclusiones en la herencia africana, quiere encontrar similitudes entre la tradición oral, la música fúnebre del Pacífico y la góspel. Jamie trabaja por la paz y resolución de conflictos en pueblos del suroccidente colombiano, donde se apoya en líderes comunitarios y de iglesias. Ella ve la música, en especial, la que es una alabanza a Dios “como una magnífica oportunidad para la reconciliación, en lugares donde la violencia campeó.

Las horas fueron pasando y hacia las 4:30 p.m. de aquel domingo, el calor aumentó en la sala de conferencias, al convertirse en una formidable murga, donde el clarinete, las panderetas, el órgano y su majestad la marimba se fusionaron en alabaos y en la canción “Mi Buenaventura”, la misma de Peregoyo, la cual en este improvisado escenario fue “condimentada” con la prolongación y la vibración que desborda la música evangélica venida del estado de la unión, para poner a cantar a los cinco visitantes con los dueños de casa. Todos se alborotaron a puro góspel de currulao.

Gustavo Sánchez gustavo.sanchez@cali.gov.co

 

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Fecha de publicación: 22/02/2012

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