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Una vida forjada a ritmo de salsa: la historia de uno de los participantes del Mundial

Una vida forjada a ritmo de salsa: la historia de uno de los participantes del Mundial

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Javier Sánchez cumplió años bailando salsa como uno de los participantes en la séptima versión del Festival Mundial de Salsa, cuyas eliminatorias arrancaron este fin de semana. De los 21 años de vida, el integrante del grupo Reyes del Ritmo lleva 14 dedicado a su más grande sueño: bailar.

A las 5:00 de la mañana empieza su jornada, porque sabe que debe ir temprano a sus clases de gastronomía, su otra pasión. Son seis horas de estudio y luego, se dirige a su trabajo en un restaurante de la capital vallecaucana donde deja su sello ‘gourmet’. Reitera que el mundo de los sabores y colores también le atraen, al tiempo que describe su otro mundo, el de los trajes de lentejuelas, seda, chifón y satín, propios de un bailarín de salsa.

A las 6:00 de la tarde, cuando la gran mayoría de laboriosos caleños termina su jornada, Javier apenas empieza con su tercera y no menos importante actividad: el ensayo en la academia de baile Reyes del Ritmo. Lo hace hasta casi la media noche y mucho más, cuando se acerca una presentación o el evento más importante del año, el Festival Mundial de la Salsa.

Este caleño cuenta que desde los 7 años, su madre, una bailarina de ballet, decidió matricularlo en una escuela de baile, como presintiendo con el tiempo que su pequeño en ese entonces y que había cambiado los juguetes por zapatillas de baile y trajes ajustados al cuerpo, sería todo un profesional en la materia.

“Amo la salsa, el baile es mi opción de vida, lo llevo en el ser y es algo muy de mi ciudad y me siento orgulloso de ser un bailarín de salsa caleño”, dice el joven bailarín. “El camino no ha sido fácil, pero cuento con el apoyo de mi familia, de mi padre y de mi hermano con quienes vivo; ellos me colaboran con los gastos, aunque trabajo para pagar los principales gastos. Es un poco costoso, los zapatos especiales, los trajes”.

Añade que esta carrera necesita toda la constancia y dedicación no solo del artista, “sino también el apoyo constante de la familia y de personas que nos rodean; hasta las relaciones de pareja, pero vale la pena el sacrificio por la felicidad de ver al público disfrutar una buena puesta en escena. Esa es mi gran recompensa”.


María Cristina Bedoya Gómez
Comunicaciones SEM

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Fecha de publicación: 16/09/2012

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