Boletín domingo

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La noche de los mejores en el VI Festival Mundial de Salsa Cali 2011
Luego de una apretada deliberación, el jurado calificador del Festival Mundial de Salsa, conformado por Joaquín Labrada, Luis Alberto Caldas Orejuela, Celimo Trochez Vélez, Yolanda Prado, Yenner Solón, Mónica Mercado, Sandra Páez, Wilson Caicedo, Jairo Lastre, José Aguirre, Gustavo Jordán, Ana Lucia García, Harrison Castrillón, José Humberto Marín y Luis Carlos Ochoa, junto a los internacionales Edwin Nieves, de Puerto Rico; Karine Morales y Rafael Barros, de Brasil, profirió el siguiente veredicto:

Como ganadores en la modalidad Grupos Cabaret, categoría Infantil:
1-Mini Swing Latino
2-Chiqui Babies
3-Estilo y Sabor

Ganadores Parejas Cabaret:
1-John Andrés Lucumí y Milady Pechené
2- Luis Enrique Solano y Ximena Andrea Rivas
3 Duván Leandro Torres y Paola Andrea Marín

Ganadores Grupos Cabaret:
1-Swing Latino
2-Nueva Juventud
3-Fiebre Latina

Ganadores Categoría Ensamble:
1-Constelación Latina y Cali Latina
2-Swing Latino y Casablanca
3-Nueva Juventud y Talentos

Tanto el alcalde (e) de Santiago de Cali, Arturo Fernando Barco Díaz, como el Secretario de Cultura y Turismo, Carlos Rojas Cruz, agradecieron a los participantes y al público caleño, el apoyo gracias al cual el Festival fue todo un éxito.
/Oficina de Comunicaciones

Festival de Salsa de Cali, la masificación del baile profesional
Tal vez la masificación del baile de salsa profesional, ha sido el mayor logro del Festival Mundial de Cali, que naciera en el año 2006 con 12 grupos en competición y 5 agrupaciones infantiles, en esa oportunidad se llevó a cabo en el Teatro Municipal al aire libre Los Cristales, y rápidamente tuvo que pasar a la Plaza de Toros de Cañaveralejo, donde hoy en su sexta versión se presentan 3.282 bailarines de 72 grupos participantes.
 
El Festival Mundial de Salsa, ha logrado que esa identidad nacida en los barrios y comunas caleñas se pueda mostrar en un gran formato al mundo, y recupera todas aquellas iniciativas que han surgido en la ciudad desde los años 70 con el campeonato de baile de los cien barrios caleños o los concursos de bailarines que organizaron en su momento José Pardo Llada y Vicente “El Gallego” Blanco.
 
“Hemos ido surgiendo de tal manera que nos ha permitido mostrar que la salsa en Cali está creciendo y la calidad que hoy estamos viendo con conjuntos llenos de técnica, de fusión, estamos  de nuevas cosas y estamos en el camino de fortalecer el festival para que sea reconocido como el mejor festival de salsa que exista en el mundo” dijo Luís Alberto Sevillano, productor general de los últimos cuatro Festival de Salsa.
 
Un Acuerdo municipal que le da el reconocimiento del Concejo y le designa recursos, protege esta iniciativa que nace de la necesidad de convertir la magia cultural de la salsa en un proceso identitario de ciudad, como lo pensaron en algún momento personas amantes de este ritmo musical, que tenían la idea de convertir la salsa en un eje que vinculara, “las presentaciones de bailarines y musicales con los conversatorios y la reflexión de acerca de la salsa” dijo Umberto Valverde, miembro del comité conceptual del festival.
 
Y ha sido durante la administración del Alcalde Jorge Iván Ospina Gómez donde el festival ha tenido mayor realce porque el médico encontró en las expresiones culturales de nuestra ciudad una forma de recuperar entre caleños y caleñas ese sentido de pertenencia y con el festival Mundial de Salsa de Cali, se ha dado un impulso al reconocimiento de nuestra identidad y se ha generado además toda una cadena de valor.
 
“Hay que reconocer que el gran evento de la historia de Cali fue la llegada de la salsa, en los barrios se formó toda esa comunidad rumbera y esto necesitaba de espacios donde pudiéramos mostrar toda nuestra creatividad, hecho interpreto bien el alcalde Ospina Gómez fortaleciendo el festival” indicó Rafael Quintero arreglista musical.
 
De esta manera en números, el Festival Mundial de Cali ha crecido tanto en números como en calidad y reconocimiento cultural, logrando pasar del teatro Municipal Al Aire Libre Los Cristales a la Plaza de Toros de Cañaveralejo en solo tres años, además los grupos participantes se han multiplicado en seis veces pasando de 12 a 73 grupos participantes, que han hecho que la salsa como producto cultural turístico haya encantado al mundo logrando que Cali sea reconocida como la capital mundial.
Jorge Gutiérrez Leyva – jorgegutierrezleyva@gmail.com

Muestras de verdadera calidad

Se escucha sonar una conocida canción de la Guarachera de Cuba, la cual, es tocada por un grupo de jóvenes que se hace llamar así mismo “Son 90”, muestra clara de la calidad de una agrupación salsera venida de Santander de Quilichao.

De repente aparece en escena un combo de muchachos vestido de colores anaranjado y negro gritan con entusiasmos que dejan al público estupefacto con su repertorio y coreografía salsera, sonríen armonizan entre sí, se agrupan y sale de entre ellos una muchacha de cabellos cortos que con su belleza deja entrever dónde pudo nacer. Todos gritan, Salsa. Se eriza la piel, una plaza llena se para y aplaude uno de estos artistas del guaguancó, hacen un movimiento impresionante, en la arena de la plaza se ve la angustia en los ojos de su director, que con los brazos cruzadas y la mano en el mentón asienta y ríe buscando consuelo a su alrededor.

Ellos son Senfol una academia de baile que nació en la comuna siete en el barrio como una escuela de líderes de las comunas de Santiago de Cali, un grupo juvenil que se expresa y plantea a través de la música y el arte encuentran piezas con formas angulares para servirle al prójimo. La academia está conformada por más de 130 alumnos.

Ésta, es una escuela que conserva el estilo salsero caleño, la forma tradicional de bailar en la Capital del Valle, la rapidez y la fuerza, pero sobre todo una escuela donde se ve el esfuerzo por conservar la estética en todos y cada uno de sus movimientos. Son jóvenes comprometidos y gente que le imprime en gran medida al desarrollo social a  partir de su labor.

Es un grupo de muchachos que ha venido muy entusiasmado a participar en el VI Festival Mundial de Salsa y que más que bailar desea hacer las cosas bien, demostrarle a la sociedad que quiere hacer las cosas bien, son gente que logra que el público que los ve se conecte con ellos y que logra transmitir la energía que los envuelve al bailar.

Senfol es una muestra evidente del verdadero ritual que existe detrás de la salsa, del esmero que existe detrás de un festival que busca con su imponencia encantar pero más que todo enamorar a quien se acerca y a quien visitar esta coqueta ciudad.
Sandra Gutiérrez /sandrapatricia_192@yahoo.com

La salsa, un hijo que Cali adoptó y crió desde pequeño

Don José Otoniel Vásquez comenzó por vestirse con su pantalón negro, camisa brillante de satín, boina, correa y zapatos de charol, todos de color blanco como debe ser, luego de que todo el atuendo está listo y perfectamente combinado, se dirige al corazón de su morada: el parque del barrio Obrero.

“Aquí en el Obrero se baila desde las 7:00 de la mañana porque la salsa se lleva en las venas y se vive la fiebre del baile, la pasión por la música no se aprende, se siente en el cuerpo.  Este barrio tiene su identidad y su historia con la salsa, así como con el fútbol, pero para los que tenemos alma de rumberos, lo que nos importa es el son, la pachanga, el guaguancó y salir a encontrarnos en el parque o en uno de los rumbeaderos de por aquí, para salir a bailar, no se necesita un plan”, afirmó don José.

Él disfruta de la música en donde sea, en su casa, en una esquina, en una calle, en un rumbeadero, en una viejoteca, pues explica que para sentir la salsa dura, la melodía, no es necesario estar en un palacio porque la salsa es su vida.

Dicen algunos analistas, escritores y expertos, que la salsa no nació en Santiago de Cali, pues fue una ciudad que adoptó este ritmo y lo acogió entre sus brazos como algo propio, algo que amamantó desde pequeño.

Los caleños se dejaron cautivar por la salsa a partir de los años 40, cuando por medio de la radio de onda corta, tuvieron acceso masivo a la audición de música cubana transmitida por diferentes emisoras, luego en los años 50 a través de musicales del cine mexicano, se pudieron apreciar orquestas y grandes bailarines.

“En los años 50, Cali era una ciudad de 60 mil personas y contaba con los barrios populares de San Nicolás, anteriormente llamado Bayano, popular, Sucre y Obrero, siendo este último el que toma el sentimiento de la salsa, un género que caracteriza los moradores de la comunidad.  Entre la década de los años 40 y 50, aparece un primer elemento que es la radio, un segundo elemento que es el cine, luego un tercer elemento que son los coleccionistas y por último un cuarto que son los bailadores, pues la música empieza a llegar a través de los barcos de Buenaventura, luego comienza el auge de los coleccionistas y bailadores”, explicó Umberto Valverde, Escritor, periodista y experto en Salsa.

La llamada ‘Zona de tolerancia’ predominaba en el ambiente de los diferentes barrios populares de la ciudad a finales de los años 60 y 70, con grilles ubicados en el Obrero, Santa Elena, Villanueva, Alfonso López, entre otros.

Con la salsa brava de fondo, nombres como el de María Tovar, Jimmy Castro, Aydé España, Evelio Carabalí y Dennis Ocampo, entre otros, comenzaron a ser protagonistas de la rumba caleña,  todos ellos, dueños de un baile particular, empezaron a descrestar por el acoplamiento existente entre las parejas, la exhibición, el estilo y el atuendo.

La rumba en Cali ha estado presente entre nosotros hace más de 80 años, cuando la música afrocaribeña llegaba por el ferrocarril de Buenaventura, la salsa ha identificado a Santiago de Cali como su capital mundial, duélale a quien le duela.

Raphy Leavitt, Héctor Lavoe e Ismael Miranda, comenzaron a sonar en la ‘Nelly Teca’, un lugar del barrio Obrero donde terminó don José Otoniel, cliente que desde hace años frecuenta este lugar donde la aguja y la pasta son los protagonistas.
Alejandra Pérez R. / aleja_perez11@hotmail.com

“El Chato”, otra leyenda viviente de la salsa
Miguel Ángel Barrios, el reconocido “Chato”, recuerda que en la época del 55, los bailarines de la vieja guardia eran mal vistos, porque el hombre que bailaba lo consideraban marihuanero y la mujer era considerada prostituta.
 
También recuerda que el baile empezó a tener caché con la llegada de José Pardo Llada, quien mejoró la imagen del baile haciendo que los cubanos vinieran a deleitarse con el sabor caleño con ritmos como el Bolero Apache.
 
Rememora los años 60 donde, en la Zona de Tolerancia, ubicada en la calle 19 con carrera 12, estuvo con Bienvenido Granda y Daniel Santos; además de precisar que en los 60 la salsa llegó con mejor imagen, con bailes diferentes, que se diferenciaban según los estratos sociales.
 
Dice que desde los 7 años empezó a bailar y a los 15 años comenzó a enseñarle a la gente. En esa época se caracterizaba por la seriedad al bailar ya que no le gustaba reírse para demostrarles a sus alumnos, que con su corta edad podía enseñarles y mostrar su talento.
 
Rememora momentos históricos de su vida alrededor del baile y reconoce que es el momento que tanto había esperado, para que la Administración Municipal rindiera un homenaje a su talento artístico, manifestando que hoy tiene el honor de decirle a los asistentes al Festival Mundial de Salsa, que en el Gril Costeñita se ganó 14 concursos y gracias a su talento, lo que ha hecho que hoy en día, lo continúen buscado para patrocinarlo en diferentes eventos.
 
Agrega que “siento un agradecimiento con el médico Jorge Iván Ospina Gómez y su secretario de Cultura,  Carlos Alberto Rojas Cruz, porque es la primera vez que una Administración Municipal reconoce tantos años de trabajo y dedicación, de nosotros los bailadores de la vieja Guardia”.
 
Por lo anterior, la Alcaldía de Santiago de Cali con la Secretaría de Cultura y Turismo ofrecen un sentido homenaje al talento de los bailadores de la vieja guardia y hace entrega de una medalla y un pergamino acreditativo, en agradecimientos por sus años de experiencia y dedicación al baile.
Diana Marcela España Fernández dianamarcela.espana@gmail.com

La Misma Gente, Guaracho y El Chato, condecorados por la Alcaldía de Cali

Tres instituciones salseras, como lo son la Orquesta La Misma Gente y los tradicionales bailarines Miguel Santiago García Gil, conocido como “guaracho” y Miguel Ángel Barros Clavijo, conocido como “El Chato” recibieron de manos del Alcalde (e) del Municipio de Santiago de Cali, Arturo Fernando Barco Díaz, la Medalla al Mérito Cívico en la categoría Honor al Mérito, en el marco del VI Festival Mundial de Salsa Cali 2011.

La orquesta La Misma Gente nació en Palmira en el año 1978, grabando su primer sencillo "Palmira de mis Amores" interpretado por Moncho Santana en 1983. En 1986 sale al mercado su primer álbum musical titulado "En su Salsa" destacadas canciones como Juanita Aé (tema de la Feria de Cali), Titicó, Instrumentos en mi Barrio y ¿Cuándo partirás? Para el siguiente año sale al mercado el álbum "La Misma Gente Orquesta" repitiendo tema de feria con Caro Carolina. También sonaron Rosalía, ¿Por qué Lloras? y Festival.

Miguel Santiago García Gil, “Guaracho”, nació el 29 de julio de 1943 y desde el año 1955 viene impulsando su ritmo de gran bailador, participando en muchos concursos los cuales ganaba por su esfuerzo y dedicación hacia la Salsa. A partir de los años 70 y 80 cambia su historia, pues empezó a formar grupos y revistas de baile como Los Tremendos del Swing, las Estrellas del Ritmo, las Maravillas del Ritmo de Guaracho y Rosa y los Guarachitos.
 
“Guaracho” ha sido miembro de Cali Rumba, partícipe de desfiles, comparsas  y  Ferias de Cali, ha estado en cinco Festivales Mundiales de Salsa, como también en Los Cristales, en  el Encuentro de Bailadores y Bailarines en sus dos versiones, en el Salsódromo. En la actualidad es un legendario bailarín y pertenece a la Revista Show íconos del baile caleño, de la Fundación Hermandad Latina.

Y Miguel Ángel Barros Clavijo, “El Chato”, nació en Girardot el 1º  Diciembre de 1939, sus inicios como bailador fueron a partir de los 15 años en la Academia de baile “La Cumparsita” pasando luego a la Academia “El gran vals”, de Bogotá.
 
“El Chato” ha realizado recorridos artísticos por los  diferentes grilles y discotecas de la ciudad, participó en varios concursos de baile  ganando la mayoría, adquiriendo un gran reconocimiento como bailarín de distintos ritmos que fueron incursionando en Cali, recibiendo múltiples homenajes, placas conmemorativas y diplomas. Actualmente pertenece a la Revista Show íconos del baile caleño de la Fundación Hermandad Latina.

Todos ellos se hicieron merecedores a tan alta dignidad, por parte de la Administración del médico Jorge Iván Ospina Gómez, por sus aportes culturales, el posicionamiento de la salsa como identidad caleña, la perpetuidad del ritmo y la innovación de un estilo de baile netamente caleño. 
/Oficina de Comunicaciones

Ray de la Paz, homenaje a una vida que se apagó

La vida del entonces joven cantante portorriqueño, Ray Hernández, tomó un rumbo inesperado cuando aquel agosto de 1966 fue avisado de la muerte de María, su hermana menor.

Mucho le impresionó estar con ella, ya no en la casa paterna, sino en la Casa de Funerales La Paz, en Ponce su ciudad natal, por lo que desde aquel entonces y como un homenaje a ese ser que tanto quiso en vida, decidió llevar en su nombre artístico el nombre “La Paz” como recordatorio e inspiración de lo que sería de allí en adelante su mundo en la salsa.

“Ray de La Paz”, como se conoce desde hace 45 años, es uno de los grandes de la salsa que ha hecho historia al lado de Louie Ramírez y Ray Barreto, con temas de grata recordación como “Todo se derrumbó”, “Enamorados”, “Solos tú y yo”, entre otros, que han puesto a gozar a melómanos de todo el mundo.

Y como Cali está para grandes cosas, la administración del médico Jorge Iván Ospina no escatimó esfuerzos para tenerlo en cuerpo y alma en la tarima de la Plaza de Toros de Cañaveralejo, clausurando el VI Festival Mundial de Salsa 2011.

“Estoy muy complacido de estar en Cali siendo parte del evento salsero más grande del planeta, como lo es este Festival Mundial de Salsa. Dios quiera que pueda estar en la Feria, para acabar de gozar de esta ciudad que es una sola rumba. Además porque quiero conocer a fondo cómo es eso de la modalidad “Ensamble”, donde una orquesta local toca para un grupo de baile y dan origen a una fusión de rumba y sabor que sólo se siente en Cali”, manifestó Ray, mientras salía con su negro atuendo a poner a bailar a los asistentes al coso taurino.
/Oficina de Comunicaciones

Viviendo entre pasos y pañales
Toda la pasión que significa bailar salsa en Cali es representada por Angélica Colorado, una joven madre de 20 años del barrio 7 de Agosto, quién participa en el Festival Mundial de Salsa Cali 2011, a pesar de haber dado a luz a su hija Saray hace apenas dos meses y una semana.

“Terminando la dieta volví rápidamente a los ensayos, porque no quería quedarme sin bailar el Festival Mundial de Salsa de Cali, y para ello recibí todo el apoyo de mi familia y mis profesores de la escuela Sentir Folclórico ‘Senfor’ de la Nueva Base, quienes mientras ensayo me cuidan la niña” dice Angélica, quien este domingo disputa con su escuela el primer lugar, en la categoría grupos cabaret del festival.

Y es que Saray se ha convertido en una bendición para este grupo de bailarines de salsa, pues según dicen sus integrantes con la llegada de la niña el grupo ha vuelto a estar más unido, ha regresado la alegría y les ha dado mucha fuerza en su entreno para competir.

Angélica cuenta que ha dedicado 7 de sus 20 años a bailar salsa, lo que le ha permitido adquirir mucha experiencia y hoy puede decir que un bailarín, si es organizado, puede vivir de esta profesión. “Nos llaman a dar clases en gimnasios, escuelas y  colegios, además cuando uno es reconocido puede hacer presentaciones privadas, lo que genera buenos ingresos para uno”.

De esta manera va repartiendo el tiempo entre biberones, pañales y ensayos la bailarina Angélica Colorado, quien vive con su esposo en un apartamento del barrio 7 de Agosto de la comuna 7 de Cali.
Jorge Gutiérrez Leyva – jorgegutierrezleyva@gmail.com
 
La vieja guardia salsera advierte: “Se requieren bailarines integrales”

Toda una vida dedicada al baile de salsa, bolero, guaracha… en fin, todos los ritmos caribeños conocidos. Edgar y Yolanda, los Reyes del Bolero y el Son,  conforman una de las parejas de la vieja guardia salsera más famosas de Cali, pues representan la fuente de consejo sabio y experto a quienes  recurren hasta los más famosos bailarines a pedirles su sabio consejo.

Edgar y Yolanda participan al lado de cientos de bailarines de todas las edades en el Mundial de Salsa, durante su sexta versión. Para ellos, este evento salsero no tiene parangón internacional.  Edgar, quien ingresó al mundo de la música salsa como bailador a mediados de los sesenta está convencido de que en materia de velocidad en la ejecución del baile de la salsa los caleños llevarán la corona como los mejores del mundo.

Además de complementar su pasión por el baile del bolero y la música antillana con el negocio del transporte, esta pareja se dedica a la formación de bailarines en su academia del Edificio Aristi. Para ellos es prioritario, ahora cuando la salsa se ha convertido en una gran industria cultural, que los muchachos de la escuelas de salsa se formen como profesionales integrales y aprendan a bailar otros estilos y ritmos. “Ante todo se necesita que sean estudiosos y piensen que para lograr la proyección del espectáculo y su sostenibilidad en el futuro deben adquirir cada día nuevos conocimientos tanto de baile como de administración, mercadeo y  otros temas que tienen que ver con la empresa de la salsa” recalca la pareja.

Otro aspecto  que Yolanda y Edgar ven como prioritario para los futuros mundiales y eventos  de salsa  en la ciudad así como  para el  fomento de esta actividad artística, es la creación constante de propuestas  coreográficas  que  eviten desvirtuar la calidad de la música que se baila – pues se somete a grandes aceleraciones- y que se garantice la necesaria sincronía entre la pieza musical  y su ejecución dancística, garantizando que a pesar de la gran velocidad y las bellas acrobacias primen el sentido rítmico y la cadencia que le imprimen estética a  las puestas en escena.

Cuando a Yolanda y Edgar les preguntan por qué se hacen llamar Los reyes del bolero y el son, se limitan a responder: “porque seguramente varios generaciones nacimos como producto de un bello bolero”.
/Ernesto José Piedrahíta
 
“Caleño que no valore los Guardas Cívicos, está loco”: Paisaman

Carlos Arcesio González Jaramillo, personaje que recorre en su moto el eje cafetero, el viejo Caldas y Antioquia llevando mensajes de amor y paz bajo el seudónimo de “Paisaman”, quedó negativamente impactado con solo pisar la Plaza de Toros de Cañaveralejo para ingresar al VI Festival Mundial de Salsa 2011.

Su “shock” lo produjo el escuchar a una esbelta y enojada joven diciendo: “Estos Guardas Cívicos no sirven pa´… lo único que saben hacer es estorbar, robarse la plata del municipio porque no hacen nada y picárselas de autoridad cuando no la tienen ni en su casa”.

Motivo del enojo: la esbelta joven llegó con seis personas más a ver el show de salsa, pero no quería ingresar a la tribuna general a la que todos tenían acceso con la manilla color amarilla, sino que exigía entrar a la zona VIP porque sus invitados venían desde Bucaramanga y tenían que entrar por ahí porque no iban a hacer otra cola.

“Nosotros no somos menos que nadie -decía- como para estar allá mojándonos o para estar dando vueltas y vueltas para entrar a una cosa que es gratis, lo único que queremos es entrar a un sitio digno para la gente que viene a Cali. Si es que hay que pagar algo, digan y pagamos, pero trátenos bien”.

Como una bola de nieve, los asistentes que estaban alrededor de la alterada joven, también la emprendieron contra los Guardas Cívicos diciendo frases como: “Por eso es que el candidato a la Alcaldía “Pepito Pérez” los va a acabar”, “Se la pasan parados en las esquinas charlando”, “Claro, como son cuota del concejal tal, hacen los que les da la gana” y otras tantas cosas más, que “Paisaman” tuvo que salir al corte.

“Disculpen señores. No me vean como un sapo, o un metido. Yo no soy caleño, soy de Granada (Antioquia) y llevo 36 años llevando mensajes de hermandad, civismo, amor y paz por toda Colombia. Estoy en Cali hace 2 meses larguitos haciendo un trabajo para una fundación ecologista. Y si algo bueno he visto en Cali, es el programa Guardas Cívicos. Ojalá en cada ciudad de nuestro país hubiera un programa así.

No actuemos con la cabeza caliente ni nos dejemos llevar por las emociones. Puede que la señorita tenga razón en querer ubicar a sus invitados en lugares de privilegio, pero es irracional hacerlo por una entrada que no es, ni con una manilla que no le corresponde. Si los señores de la portería tienen la orden de sólo dejar ingresar a los de manilla amarilla, la culpa no es de ellos, sean o no Guardas Cívicos.

Si algo he notado en todo este tiempo, es que los Guardas Cívicos de Cali sirven hasta para remedio. Están en todas partes, hacen jornadas, llevan mensajes, acompañan eventos, salvan vidas, etcétera, etcétera. Aquí en el Mundial de Salsa los he visto llevar bailarines al punto del desmayo para que los atiendan, organizan la gente, hacen parodias y puestas en escena dando mensajes, orientan a la comunidad y hasta recogen la basura que la gente tira al piso.

Un mensaje muy respetuoso le daría yo a los candidatos a la Alcaldía: que valoren este programa que es para jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. No lo acaben, reglaméntenlo, quítenle el tinte político, mírenlo por la generación de empleo y beneficio para la ciudad. Y sobre todo, dignifíquenlo, pues caleño que no valore los Guardas Cívicos está loco”, concluyó “Paisaman”, mientras se alejaba del tumulto levantando su mano y abriendo sus dedos en son de paz.
/Oficina de Comunicaciones

La salsa se lleva en la sangre

Miguel Santiago García, bailarín de la vieja guardia, cuenta que desde hace 56 años inició su vida artística como bailador profesional, que el baile se lleva en la sangre, es un gusto que nace, no se hace.
 
 Yo empecé a bailar desde los 5 años. Mi papá era músico, yo lo veía bailar y lo seguía; al ver que me aplaudían, me perfeccioné en las fiestas de los barrios, bailando con mi mamá y mis hermanitas me motivé por seguirlo haciendo logrando día a día ser mejor bailarín.

En el año 55, a mis 14 años de edad, me gané el primer concurso de baile en una fiesta social y en los años 70 el cubano José Pardo Llada, nos invitó a unificar un grupo de parejas; así fue como lo conformamos para empezar a concursar y ganar en muchos festivales hasta el momento. 

Por eso hoy la Alcaldía de Santiago de Cali, nos rinde un sentido homenaje a los bailadores de la vieja guardia, algo que para nosotros representa no sólo un mayor reconocimiento por nuestros años de trabajo, sino una oportunidad para demostrarle a los salseros y bailadores de ahora, que estos ritmos no se pueden dejar perder, porque nacieron con el son, la pachanga, el boogaloo, la guaracha y el cha cha cha.

Así que la invitación es para estos jóvenes bailadores, piensen en grande y se proyecten, que desde ya inicien sus giras internacionales porque al participar en un festival como éste, se les están abriendo muchas puertas en el mundo artístico, en el mundo de la salsa.
Diana Marcela España Fernández dianamarcela.espana@gmail.com

Convivencia y respeto durante el Festival Mundial de Salsa

Cali, por ser una de las ciudades del mundo con aceptación hacia el género salsero de más del 60% de la población como principal manifestación cultural, se pudo evidenciar que durante los tres días de festival asistieron más de diez mil personas.

El público feliz, alegre, eufórico y de sana convivencia en las filas y graderías, pudo disfrutar de todo el despliegue de color, sabor y coreografías impecables que ofreció la sexta versión del  Mundial de Salsa Cali 2011.

Algunos asistentes acompañados de tambores, redoblantes y palmadas ovacionaron y corearon las canciones para alentar y seguir a sus favoritos.

La seguridad para ingresar a la Plaza de Toros de Cañaveralejo es específica, una de las cosas que comenta Carmen Alicia Segura asistente al evento, es que le restringieron el ingreso de la comida, la razón que le explica uno de los Guardas Cívicos, es que “dentro del recinto existe un espacio de venta de alimentos a la que pueden acceder”.

“Es necesario generar espacios de inclusión social, la convivencia sana y el respeto entre los individuos, permite que los procesos y actividades artísticas, de investigación, preservación y de industria cultural como el Festival Mundial de la Salsa, se lleven a cabo sin ningún tipo de contratiempo”, manifestó el Secretario de Cultura y Turismo de Cali, Carlos Alberto Rojas Cruz.
/Karen Ramírez Alzate


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Fecha de publicación: 16/10/2011

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