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Los observatorios por su finalidad de apoyar la toma de decisiones y orientar la gestión de las políticas públicas e iniciativas privadas en el contexto municipal, departamental y nacional constituyen una herramienta de seguimiento. Para este propósito recogen, procesan, analizan y difunden información sobre un asunto específico, en este caso, las violencias en contra de las mujeres, como consta en el eje 5 del Plan de Desarrollo Municipal ‘Una Ciudad para todos, 2012-2015’.
Así, la ciudad cuenta con tres observatorios adscritos a la Administración Municipal, los cuales participan en el proceso de seguimiento a las violencias en contra de las mujeres. Según la Alcaldía, 2este hecho es relevante en comparación con otras localidades del país porque, a excepción de la Presidencia de la república, los observatorios son iniciativas privadas, particularmente de Organizaciones no Gubernamentales (ONG).
Según la Administración, varios aspectos son importantes para que los observatorios puedan cumplir con la labor de ser herramienta de seguimiento. Tales aspectos se presentan en este informe como oportunidades y desafíos, frente a los cuales se presenta una propuesta de intervención intersectorial: la Sala Situacional para el Seguimiento a las Violencias en Contra de las Mujeres.
Oportunidades del proceso
“El primer aspecto está directamente relacionado con la información que procesan los observatorios, información en tres temas priorizados por la administración municipal caleña desde 1998, cuando se creó el Observatorio Social de Cali.
“La incidencia del movimiento social de mujeres caleño en la gestión pública a partir del año 2003 ha posibilitado la mirada estatal, desde la salud pública hacia la violencia intrafamiliar, desde 2008 hacia la violencia sexual, y a partir de 2011 hacia la violencia escolar.
“Los observatorios desde donde se monitorea, acopia, analiza y difunde la información sobre dichos temas, constituyen una evidencia de intervención, y una oportunidad de profundización de la problemática de las violencias hacia las mujeres desde la perspectiva de género, en función del desarrollo social. Un avance significativo que hoy se está potenciando, actualizando y proyectando desde el proyecto No violencias en contra de las mujeres, convenio interadministrativo con la Agencia de Cooperación Española, (Aecid).
“Otro aspecto es la experiencia de los observatorios la cual representa: personas capacitadas, plataforma tecnológica de punta (Orfacle libraries), particularmente en el caso del OB-Social, que posibilita la articulación de múltiples bases de datos, y por lo tanto optimización de recursos y mayor cualificación y consistencia de la información para el seguimiento a la problemática.
“En el ámbito nacional contamos con la normativa general definida en la Ley 1257 de 2008, y sus reglamentaciones posteriores vigentes desde el año 2011: para los sectores de: Trabajo, Salud, Educación, y Justicia (decretos 4463, 4796, 4798 y 4799, respectivamente, así como para las Comisarías de Familia, pilar fundamental en esta problemática (Directiva 002 del 26 de enero de 2012), las cuales van constituyéndose en respaldo político para la implementación de la Ley, y parte de las herramientas para fortalecer los Observatorios.
“El desarrollo normativo permite hoy disponer de un instrumento: la Ficha de seguimiento del sistema de vigilancia epidemiológico Sivigila, resultado de la incidencia del movimiento social de mujeres desde el sector de salud. Es un instrumento importante de medición, necesario además para el seguimiento y la acción social y política que permita planear el desarrollo en función de disminuir las causas estructurales de las violencias.
“Otro aspecto favorable es la experiencia social de redes, particularmente la ‘Red del Buen Trato’, creada para incidir culturalmente en la prevención de las violencias en contra de las mujeres. Esta Red, en la cual confluyen los sectores público y privado, a través de las organizaciones: comunitarias, educativas, gubernamentales, sanitarias y no gubernamentales, es la base social que puede garantizar la sostenibilidad de las políticas públicas desde una perspectiva democrática.
Desafíos del proceso
“Varios son los desafíos en la intervención, uno de ellos es disponer la información procesada desde los Observatorios, de forma incluyente para la diversidad social y cultural del Municipio. Esto implica la transversalización de la perspectiva de género. Una de las acciones prácticas de este desafío es la cualificación de los instrumentos de los observatorios como herramientas para el seguimiento a la implementación de la Ley 1257.
“Otro aspecto es el análisis de los datos procesados sobre las víctimas de las violencias, desde la perspectiva de género en los contextos en que surge, los factores que la explican o la detonan y los efectos que produce para el desarrollo social, develando así los referentes culturales arraigados socialmente alrededor de lo femenino y lo masculino, para identificar aquellos factores donde incidir estructuralmente.
“Desde la promulgación de la Ley, 2008, a la fecha (2012) los mecanismos de seguimiento aún no se acaban de establecer en las dinámicas de las administraciones locales, y los procesos sociales son intermitentes en su desarrollo para responder a las exigencias de la problemática.
Las ONG y las organizaciones de mujeres poseen una experiencia significativa e importante para ello, particularmente en lo que respecta al acompañamiento de las mujeres en sus procesos y procedimientos de acceso a los derechos humanos y la justicia, porque hacen el trabajo de sensibilización y empoderamiento de las mujeres; aspecto fundamental para el ejercicio de derechos, y por lo tanto para la implementación de la Ley 1257 con garantías de no repetición, no obstante los casos que llevan o acompañan están por fuera de los registros de notificación oficial, desde los Observatorios.
Datos, y análisis de los datos son un preámbulo para un “último” aspecto: los indicadores. La importancia de identificarlos y definirlos se puede sustentar desde las dimensiones de la problemática, no sólo en la ciudad y el país, sino en el mundo. Una problemática estructural e históricamente arraigada en la cultura, requiere de una intervención estatal continua (sin interrupción), y sostenida. El movimiento social de mujeres en la ciudad, el país, hace aportes al Estado, más explícitamente en Colombia desde 1991.
“Los indicadores son hoy una parte de los instrumentos importante para el seguimiento y la medición social de la problemática; no obstante son un aspecto todavía insuficiente y deficitario como país y como MSM.
“Todo lo anterior, son elementos de análisis de contexto específico para evidenciar como los indicadores de género sobre las violencias en contra de las mujeres, son escasos. Por lo tanto los Observatorios locales están ajustando sus instrumentos: fichas de registro, bases de datos, y reportes, tanto como su dinámica; esto implica en este momento intervenir desde dos estrategias: el procesamiento de los datos, incluyendo variables de género, así como su análisis. Una combinación entre los aspectos cuantitativos y los cualitativos; ambos casos posibles hoy si se mantiene una articulación efectiva entre los diferentes actores sociales responsables, tanto de suministrar la información, como de garantizar la protección y sanción a los casos de violencia en contra de las mujeres.
La Sala Situacional, propuesta de confluencia del Estado y la sociedad
“…la Sala Situacional es entonces un espacio, virtual y matricial, de convergencia en donde se conjugan diferentes saberes para la identificación y estudio de situaciones de salud coyunturales o no, el análisis de los factores que los determinan, las soluciones más viables y factibles de acuerdo con el contexto local y el monitoreo y evaluación de los resultados obtenidos después de la aplicación de las decisiones tomadas” (González Posso, 2007).
“Vistos los observatorios como herramientas de seguimiento en la implementación de la Ley 1257, la participación de las instituciones (públicas y privadas), prestadoras de servicios, académicas o de investigación, organizaciones sociales y demás, constituyen la base social de su sustento. Por lo tanto y teniendo en cuenta el acumulado social del Municipio, particularmente la experiencia de la Red del Buen Trato, este proyecto es un aporte a la renovación de los contenidos, mediante la transversalización de género, el seguimiento a las Reglamentaciones de la Ley desde la Ruta de Atención, y una oportunidad de inclusión establecida en el Plan de Desarrollo Municipal, principalmente con la aprobación de su Eje cinco.
“Se pretende entonces lograr la confluencia de los diversos actores y responsabilidades en torno a las violencias en contra de las mujeres: Sensibilización, Atención, Protección y Sanción; instalando un espacio de seguimiento a la implementación de la Ley 1257 en el municipio, para hacer colectivamente el análisis de la información procesada por los observatorios, y un seguimiento a los casos, desde la perspectiva de género”.