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Durante dos horas, se sintieron libres y con deseos de demostrarle a la sociedad que son mejores seres humanos. Atrás, dejaron los elevados y fríos muros de la cárcel Villahermosa para vivir por unos momentos la libertad que están esperando, luego de que cumplan sus sentencias en el penal.
‘El Pascualito’, junto al Coliseo El Pueblo, en el sur de Cali, se veía inmenso, era más extenso que el horizonte para 11 hombres que, por errores de humanos, vieron interrumpida su libertad.
Acompañados por la guardia del Instituto Penitenciario y Carcelario (Inpec) pasaron a escena. Se trataba sencillamente de Son de Villa, una orquesta con todas las de la ley, que se le midió a cantar y a poner a gozar a la multitud que en la noche del miércoles 26 diciembre empezaba a llegar a la cancha de fútbol. Lo hicieron sin pensar en prejuicios ni señalamientos, los que nunca sintieron y por el contrario fueron arropados por el público, con sonoros aplausos y gritos de entusiasmo.
Para Jorge Díaz, uno de los cantantes, quien con su vozarrón estremeció el ambiente del segundo superconcierto comunero realizado por la Corporación de Eventos, Ferias y Espectáculos de Cali (Corfecali) en ‘El Pascualito’, sitio donde este vocalista y sus otros compañeros dejaron volar el talento por los aires del escenario deportivo.
Una vez culminó la presentación dijo: “Esta es una oportunidad para mostrar un esfuerzo conjunto, de hacer un alto en el camino y decirles a las personas que no todo lo que se encierra en una cárcel o penitenciaría es malo, sino que hay un talento inmenso, que permite pensar que todavía hay tiempo para llegar lejos, a tal punto que la experiencia que se vive con la orquesta, lleva a planificar a continuar con ella, fuera de las paredes y los barrotes”.
Entre tanto, Diego Carvajal, dragoneante de la Penitenciaría de Villahermosa y quien alternó en alguna canción con los internos, señaló: “Queda demostrado que la música es vida, y que derriba muros y forma amistades”.
A su turno, John Fiztgerald Kennedy Lozano, director del penal, argumentó que la orquesta El Son de Villa no solo es un conjunto de internos que tocan y cantan para estar alegres o para alegrar a los demás. Son muestra fehaciente y parte fundamental del proceso de resocialización que el Inpec desarrolla para devolver a hombres y a mujeres a una sociedad que los necesita, enfatizándoles que deben ser útiles y dejando atrás los errores cometidos.
“En ‘El Pascualito’, nos jugamos un partido musical, volamos gracias a la oportunidad de la Feria y sus autoridades. Nos sentimos libres durante muchos minutos. Fuimos reconocidos y aplaudidos por nuestro trabajo y nadie nos vio como internos. Así empezamos a brindar cosas positivas y lindas a la sociedad, a la cual le decimos con nuestra música, que queremos regresar, necesitando solo una oportunidad”, dijo el vocalista Díaz, mientras familiares de sus demás compañeros aplaudían emocionados de ver este ejemplo de superación.
/ Gustavo Sánchez gustavo.sanchez@cali.gov.co