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| Puntos Vive Digital Plus para apropiación TICS en la ciudad |
Jonathan Lenis Trujillo vive de echar cuentos, pero lo hace recreando historias urbanas, esas sobre la Cali del ayer y sobre la de un futuro mejor para la ciudad. El caleño se la pasado haciéndolo en los últimos 17 años, tiempo en el que se ha ganado la credibilidad de estamentos, como la Gobernación del Valle y la Biblioteca Departamental.
Por su labor social a través de la palabra, este cuentero y la señora Rubelia Duque González, de la comunidad Hermanas de la Caridad Dominica de La Presentación, recibieron el Premio a la Caleñidad desde uno de los sitios ícono de la capital vallecaucana: el monumento de Sebastián de Belalcázar. Lenis lo obtuvo en la categoría de Grado Comendador y la religiosa, en la categoría de Gran Cruz.
Lenis, un comunicador social de la Universidad del Valle, fue destacado por su iniciativa social, a través de contar cuentos en las universidades del Valle e Icesi, y en espacios de la Biblioteca Departamental como ‘Bibliocuenteando’, que lo maneja desde hace cuatro años. También ha estado atento a que en la Univalle funcione la propuesta ‘El Perol’.
El cuentero también dirige la campaña ‘476 cosas por Cali’, una iniciativa propia para resaltar lo que Lenis califica como estampas de ciudad. Este palabrero ha participado, además, en encuentros en Palmira, Pasto, Ipiales, Roldanillo, Bogotá, Manizales, Tuluá, Bucaramanga, Villavicencio, Villa de Leyva, Yumbo, Zarzal y Armenia.
En el caso de la hermana Duque, fue reconocida su labor de gestar en 1988 la Corporación de Redes de Apoyo para el Anciano (Crean) para fomentar la atención de adultos mayores que se encuentran en situación de abandono. Este centro nació en el barrio El Paraíso.
Según lo estipulado por la Alcaldía, el Premio a la Caleñidad se otorga en el grado de Comendador a aquel caleño o caleña con el conocimiento, los valores y las competencias necesarias para el bienestar personal, familiar y de la ciudad. “Debe considerarse como responsable de la definición de resultados positivos para el futuro de Cali. Estimular el descubrimiento y la experimentación en nuevos recursos y adquirir valores compartidos universalmente dentro de la ciudad. Es la persona que desarrolla una personalidad y una identidad propia, el conocimiento de sí mismo y la autorrealización. Debe ser capaz de actuar con mayor autonomía, fundamento y responsabilidad personal”, dice el decreto que lo reglamenta.
En cuanto a la categoría Grado Gran Cruz que recibió la religiosa Duque González, se otorga a “aquel caleño que ejecuta procedimientos y estrategias, técnicas y habilidades, destrezas y métodos es un saber de tipo práctico que va desde una etapa inicial a una etapa de consolidación; también requiere poseer cualidades humanas para relacionarse con los demás. Además, debe mantener una óptima comunicación. También se evaluará el trabajo en equipo para el desarrollo del entorno. Es importante su capacidad para enfrentarse a conflictos y solucionarlos”.