
Sin duda todo buen momento deja huellas en el corazón y es difícil despedirlo. Sentimientos de nostalgia se sentían en las tribunas del Estadio Pascual Guerrero, durante el cierre de los Juegos Mundiales.
Nostalgia porque las Justas llegaron a su fin y así lo dejó entrever el pequeño, Héctor Camilo Daza de 11 años. "Yo no quiero que los juegos se acaben. Me divertí mucho. Salí con mis papás y mis amigos. Los deportes que más me gustaron fueron natación con aletas y gimnasia. Son emocionantes y bonitos. Quiero que los juegos duren más".
Los asistentes también destacaron el orgullo por las expresiones de los atletas que se fueron complacidos con Cali.
"El civismo que se sintió en estos días en la ciudad es único y la emoción es mayor porque los deportistas lo dijeron. Se fueron contentos con nosotros". Dijo Luis Carlos Salazar, un habitante de Cali.
También en el cierre de los Juegos Mundiales se confirmó una vez más que la fiesta deportiva que abrió sus puertas el 25 de julio, fue un evento de familia.
"Aquí estoy con mi harén como lo hice en estos juegos mundiales y no nos podíamos perder la clausura". Expresó Rodrigo Victoria Botero, quien era el único hombre entre su familia integrada por más 4 mujeres.
Entre las damas, la menor de ellas era Valeria Victoria de 9 años, quien expresó: "no quiero que se acaben los juegos. Todo fue muy chévere".
Las voces de los ganadores
En los juegos mundiales no solo ganaron los medallistas o los caleños que quedaron como unos excelentes anfitriones, los vendedores también ganaron.
"Empezamos bien y terminamos bien. El cierre de los Juegos ha sido extraordinario. Conocí muchos deportes y de paso me ha ido muy bien en las ventas. Estos juegos fueron maravillosos. Han sido una fuente de empleo muy buena gracias a Dios". Manifestó Isabel De Gómez, vendedora de lechona en el Pascual Guerrero.
Ximena Cabrera