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Jóvenes artistas del oriente ya se benefician con el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico

Jóvenes artistas del oriente ya se benefician con el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico

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“...Ya estoy cansado de los jóvenes que se quieren convertir en sicarios; recapacita y cambia tu conciencia, es que la paz no se gana con violencia".

Esa letra hace parte de una de las canciones de Diego Montaño, un joven de 23 años que le compone a la vida, a la sociedad y a su barrio, Potrero Grande, en el oriente caleño.

Este ‘moacho’ (muchacho), como se dice popularmente en esta parte del país, quiere ser cantante de música urbana y trabaja desde los 14 años de edad.

Diego se levanta a las 5:00 de la mañana para laborar como ayudante de una buseta de servicio público, en el que hace un recorrido por más de 14 horas diarias por toda la capital vallecaucana.

Asegura que este no es el sueño de su vida. “Mi sueño es ser cantante profesional”, afirma con seguridad.

Su mejor amigo, Félix Cabezas, también vive en el mismo barrio y además, comparten los mismos gustos y la misma pasión: la música.

Cabezas es dos años menor que Diego, pero parece mayor. Y a sus 21 años le ha tocado renunciar dos veces, sin querer, a sus propios sueños.

Su carrera de boxeador en Tumaco (Nariño), a la edad de 13 años, fue interrumpida por un lamentable accidente en el que perdió un nudillo de su mano derecha. Nunca volvió a pelear.

“Mi familia tenía en ese tiempo un negocio de panadería y tuve un accidente con la máquina de hacer el pan”, comenta.

Entonces, decidió convertirse en futbolista y fue así como a los 17 años ingresó a un equipo profesional de fútbol. A los pocos meses, su carrera como deportista se vino al suelo. Pues, una grave lesión en su rodilla derecha impidió que Félix volviera a las canchas.

Hoy, no se pone los guantes para pelar ni se pone los guayos para juagar, ahora, agarra un lapicero, una hoja, se inspira y compone.

"En vez de agarrar un arma, estoy agarrando un lapicero, una hoja, me pongo a escribir y a cantar", sostiene.

Mientras Félix compone y canta sus canciones, al otro lado del barrio Potrero Grande, se encuentra Alexánder Salazar tocando el contrabajo. Tiene solo 15 años de edad y con la música pretende cumplir el sueño de su madre, también cabeza de familia.

"A mi mamá la admiro mucho porque por medio de ella he salido adelante. Siempre le pido a Dios que me ayude y pueda cumplir su sueño de ser doctora", asegura.

Hace siete meses, mientras Alexánder acariciaba su valioso instrumento, su compañero de barrio, César Castro, de 17 años, veía morir a su padre.

A raíz de esta tragedia, se refugió en las letras, en las melodías y en las pistas de baile. Hoy, César se define como un “gran compositor, cantante y bailarín”.

César, Alexánder, Félix y Diego tienen 0tres aspectos en común: viven en el mismo barrio, son hijos de madres cabezas de hogar y son estudiantes de música del TecnocentroCultural Somos Pacífico, de la Comuna 21.

“Es muy gratificante que el Presidente saque un tiempo de su agenda para dedicárnoslo a nosotros. Ya hacía falta que una persona de esa autoridad llegara a esta zona. Eso le cambia la cara a la comuna”, indica César.

"Que el Presidente venga por estos lados es una de las mejores cosas que ha pasado por acá. Que vea que Potrero no es como dicen, que no es solo guerra, si no que vea que la gente aquí es también echada para adelante", dice Alexánder.

Información de la Presidencia de la República
 

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Fecha de publicación: 25/02/2013

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