
A 1.300 millones de pesos asciende la suma que adeudan las entidades que han instalado vallas publicitarias y cuyos registros están vencidos. De acuerdo con el Departamento Administrativo de Planeación Municipal, este monto, que no es prescriptible, tendrá la gestión respectiva por la división de Tesorería del Municipio.
Este despacho señala que si estos morosos no se ponen al día antes del 30 de enero de 2013, serán sujetos de desmonte por parte del Gobierno Municipal.
En la actualidad, según datos de Planeación, Cali tiene 444 vallas instaladas que corresponden a 24 empresas. De ese total, solo 104 tienen el registro vigente y son aptas para estar ubicadas en los sectores que determina el acuerdo 179/06, emitido por el Concejo Municipal y el cual, reglamenta la ubicación y el uso de la publicidad exterior visual.
Del total de las vallas existentes en la ciudad, 132 tienen el registro vencido, aunque 82 de ellas no tienen problemas con el sitio de ubicación. De esas 132 vallas, 50 están en lugares que no son los permitidos.
Cifras de Planeación también señalan que 147 vallas no tienen registro.
En el cuadro estadístico de la Subdirección de Ordenamiento Urbanístico figuran 61 vallas posteriores al censo de 2011, fecha en la que se determinó una alerta amarilla que se extendió hasta noviembre de este año. Planeación anota, además, que las vallas que fueron instaladas en este período, así estén ubicadas en zonas permitidas por la norma, no obtendrán el permiso. Así lo sostuvo el subdirector de Ordenamiento Urbanístico, Juan Fernando Vallejo, al insistir en que debe imponerse una sanción ética por no haber cumplido con la prohibición temporal de la Administración. “Lo anterior demuestra que 340 tienen algún inconveniente administrativo o están ubicadas en lugares no aptos para dicho fin”, añadió el funcionario.
Así, el Gobierno Municipal expidió el decreto 858 de noviembre 23 de 2012, con el objetivo de minimizar la contaminación visual y de recuperar la cartera morosa que tiene este gremio con Hacienda. “Igualmente, queremos frenar el abuso con la ubicación indiscriminada de este elemento publicitario y, por supuesto, implementar conceptos de urbanística y orden” sostuvo Vallejo.
Recordó que las constructoras están obligadas a cumplir con esta norma y sus vallas publicitarias deben estar en cercanías del proyecto y son temporales, por cuanto su vigencia expira cuando se concluye el plan habitacional. El subdirector de Ordenamiento Urbanístico de la ciudad también dijo que en Cali hay 117 vallas alusivas a construcciones.
También explicó que al entrar en vigencia este decreto y con el inventario que mensualmente envía su despacho a la Secretaría de Gobierno del Municipio, será esta la dependencia que inicie operativos para desmontar las vallas mal localizadas y que contaminan visualmente la ciudad.
Se recuerda que el acuerdo 0179/06 permite la ubicación de vallas en las vías principales de la ciudad, como las calles 5 y 13, y la Avenida 6 Norte, advirtiendo que entre valla y valla debe existir una distancia mínima de 160 metros. También se prohíbe ubicar avisos en el espacio público, así como dentro de antejardines o en zonas de interés patrimonial. Por ejemplo, aunque están totalmente prohibidas las vallas en la Vía al Mar por su geografía, según la Alcaldía, este corredor tiene algunas, las cuales, serán desmontadas, teniendo en cuenta el previo proceso de verificación por parte de la Administración Municipal.
“Lo anterior demuestra que si se cumple con la reglamentación, además de que los morosos se pongan al día y se cancelan los 2’731.000 pesos anuales por el concepto de viabilidad, Cali podría tener cerca de 400 vallas permitidas y ubicadas sin perjudicar en exceso el cono visual de los caleños”, dijo el subdirector Vallejo.
Recordó que existe solidaridad entre quien instala la valla, el propietario del bien inmueble donde se coloca y el anunciante, por lo cual, son susceptibles del cobro de una multa por 10 salarios mínimos legales vigentes. Se les impone a quienes no cumplan con lo estipulado en el acuerdo 0179 de 2006.
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/Ana María Castro