
La misión holandesa que se encargará de adelantar estudios en el jarillón del río Cauca durante por lo menos dos meses y así determinar las obras que se requieren para reforzar la estructura, plantea la necesidad de intervenir prontamente 3,5 de los 17 kilómetros del dique.
El grupo conformado por cuatro ingenieros del país europeo y un colombiano que está radicado en esa nación recorrió la semana pasada el jarillón, donde se determinaron que los puntos críticos están distribuidos en inmediaciones de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (Ptar) de Cañaveralejo, así como de la Planta de Tratamiento de Puerto Mallarino, y en sectores de Alfonso López y de Navarro.
Según Hans Leenen, jefe de proyectos y experto en Gestión del Agua del Departamento de Ríos, Deltas y Costas del Royal Haskoning (DHV), el dique en un estado general necesita atención, sobre todo, algunos puntos que la misión holandesa considera como críticos. No obstante, Carlos Sinisterra, asesor de la Alcaldía que está al frente de la gestión para reducir riesgos en el jarillón con el Fondo Adaptación, del Gobierno Nacional, señaló que la Administración Municipal desde comienzos del año ha venido interviniéndolo, a través de obras que el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) ha tenido a su cargo.
Leenen considera que tras esa intervención que la misión holandesa recomienda en esas áreas, se debe trabajar una estrategia que permita fortalecer el nivel de protección que se requiere, pues reiteró que la función del jarillón es esa, impedir el paso del río a la ciudad. “El dique fue construido hace muchos años en una época que no hubo urbanización como la que tenemos ahora, cuando se necesita la protección”, recalcó.
Añadió que “hay muchos datos disponibles que vamos a revisar y a transferir experiencias junto con los expertos locales como la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el Dagma, las Empresas Municipales de Cali (Emcali), entre otros”.
Sostuvo que en su país se cuenta con la experiencia en el manejo de diques desde hace casi mil años, la cual fue ratificada por Sinisterra. El funcionario manifestó que a la Alcaldía también le preocupa la ocupación que en las últimas décadas ha sufrido el jarillón, a pesar de que los diques deben estar despejados.
Sinisterra explicó que Holanda es un ejemplo por ser un país donde la ciudadanía ni siquiera se acerca a los diques que se han construido. Dijo que “la gente no puede ni piensa en vivir en los diques, ni encima o en inmediaciones del cauce de los ríos. Antes de hablar de ingeniería se debe resolver esa necesidad”, anotó Sinisterra.
Sin embargo, aclaró que la responsabilidad en la intervención del jarillón no es solo de la Alcaldía de Cali. Por eso, intervienen otros estamentos, como la CVC, Emcali y el Dagma.
”Es una oportunidad para discutir las soluciones que se pueden implementar para el dique de Aguablanca, para el manejo de nuestros ríos y la prevención del riesgo, teniendo en cuenta que tenemos más de 15 mil personas viviendo adentro del dique, dentro del cauce del río”, puntualizó Sinisterra.
El Municipio firmó con el Fondo Adaptación de la Nación un convenio el pasado 24 de agosto para impulsar obras en el dique por 1,3 billones de pesos. De ese monto, 823.000 millones los entrega el Fondo Adaptación.
El convenio busca reducir el riesgo de inundación por desbordamiento del río y sus tributarios en la zona del jarillón, desde la desembocadura del Canal Interceptor Sur CVC hasta la desembocadura del río Cali, por eventos como los generados por el Fenómeno de la Niña entre el 2010 y el 2011.