
Debido a la probabilidad de incendios forestales durante la actual temporada de sequía que, según organismos nacionales, podría prolongarse hasta marzo de 2013, la Secretaría de Salud Pública de Cali hizo un llamado a la población para tener en cuenta medidas de emergencia, en caso de que se presenten conflagraciones.
Este es el segundo riesgo más importante contemplado en el Plan Local de Emergencias de Cali, después del riesgo de sismos.
Según el secretario de Salud de Cali, Diego Calero Llanes, todas las comunidades que habiten en áreas de pajonales o cerca de los mismos, así como donde haya presencia de residuos sólidos, maleza y chamizo, deben desarrollar planes de emergencia a través de sus juntas de acción comunal (JAC) para lograr evacuaciones eficaces. Estas medidas se aplican en zonas de ladera, suburbanas y rurales, así como en instituciones de salud, entidades educativas y ancianatos.
Igualmente, las comunidades deben tener almacenados líquidos para un primer intento de apagar fuegos, con el fin de retardar el avance hacia las viviendas. Se deben activar los planes comunales de gestión del riesgo que se aplican también en corregimientos y, de manera inmediata, comunicarse y reportar el incendio a la línea 123 o al Cuerpo de Bomberos Voluntarios.
Según el médico Jorge Quiñónez, toxicólogo de la Secretaría de Salud Municipal, la inhalación de humo presenta peligro, porque puede producir asfixia. “El humo desata ataques en personas asmáticas y afecta en forma diferencial a personas con cardiopatías y enfermedades pulmonares o respiratorias” señala.
Según Quiñónez, los cardiópatas o personas con enfermedades del corazón; nemópatas, como se conoce a quienes sufren enfermedades pulmonares; fumadores, asmáticos, ancianos, niños, y personas con enfermedades debilitantes, deben tener prioridad en el momento del desalojo.
Quiñónez destaca que en muchas ocasiones se presentan agravamientos y mortalidades por exposición a humos y gases. El especialista explica que el monóxido de carbono es el gas más común (elemento CO) en estos casos y que es un elemento riesgoso para toda la población. La mayor parte de las víctimas que se presentan en estos casos son bomberos, porque en ocasiones no se hospitalizan durante suficiente tiempo y su estado puede derivar en complicaciones, como lesiones cerebrales no detectadas y desencadenar microhemorragias y lesiones difusas cerebrales.
La forma de detectar a una víctima de monóxido carbónico (CO) es porque la cara y los labios, las uñas y las manos presentan un color rojo encendido. Estos pacientes, explica el médico Quiñónez, inicialmente muestran comportamiento confuso que los lleva a cometer errores de juicio y, posteriormente, se trastornan en su comportamiento pareciendo estar embriagados hasta llegar al colapso.
En los incendios también se liberan otros gases (por quema de techos, llantas y plásticos) que liberan diferentes materiales tóxicos. En algunas situaciones, las personas que inhalan estas sustancias pueden verse de color morado azuloso como cuando se evaporan nitratos. Diagnóstico y tratamiento son urgentes, pues se pueden presentar lesiones cerebrales.
Otras de las medidas recomendadas son el uso de pañuelos húmedos y retirar a la población en línea recta en el sentido opuesto al viento del sitio de exposición, teniendo en cuenta la veleta que puede elaborarse con un hilo colgado que indique en qué sentido ventea.
/Ernesto José Piedrahita. Comunicaciones de la Secretaría de Salud.