
Esta marcha no tuvo las tradicionales arengas. Todo lo contrario. Estudiantes, docentes, padres familias y líderes de la zona aledaña a la institución educativa Nuevo Latir, en la Comuna 13, del oriente caleño, marcharon en silencio, vistiendo camisetas blancas y agitando carteles. Algunos de los chicos recorrieron descalzos la Avenida Ciudad de Cali, a pesar del intenso calor para que su clamor se sintiera sin necesidad de pronunciar palabra: “Queremos la paz y rechazamos la violencia que han dejado a muchos jóvenes como las principales víctimas”, se leía en los carteles.
Durante el recorrido, los participantes en señal de duelo y respeto no dejaron de sacudir pañuelos blancos, como símbolo de desagravio por los hechos sucedidos en las últimas semanas, cuando fallecieron dos estudiantes en circunstancias ajenas a los planteles donde estudiaban en el oriente de la ciudad.
“Esta es una jornada que pretende sensibilizar a la comunidad caleña frente a la violencia para que reaccionen y para que fortalezcan sus núcleos familiares. Existe la necesidad de retomar los principios de tolerancia y convivencia. Esta movilización es una manera simbólica para expresar en silencio que estamos cansados de tantos hechos violentos y de tanta muerte en la sociedad; esta actividad hace parte de la primera campaña de juventud, vida y esperanza que se viene desarrollando”, dijo el rector de Nuevo Latir, Hugo Alberto Lozano.
Añadió que se organizaron además, otras actividades como un cine foro, así como una programación cultural, deportiva y de recreación.
En esta iniciativa se vincularon las instituciones educativas oficiales del oriente de la ciudad, cuyos integrantes hicieron un llamado de solidaridad a toda la ciudadanía caleña. “Todos debemos unirnos, la empresa privada, el Estado y el sector educativo para aunar esfuerzos y recursos que permitan ayudar a los jóvenes en su tiempo libre”, anotó el rector Lozano.
“Nos resta pedirle al Señor en nuestras oraciones, para que ilumine el camino que recorramos, para que nos aleje de la inseguridad, la corrupción y las balas asesinas de nuestros niños que serán el futuro de nuestra ciudad”, dijo Carmenza Ramos, una vecina del sector.
Fuente: Yovana Valdivieso Comunicaciones Educación.