
El alcalde de Santiago de Cali, Rodrigo Guerrero Velasco, espera ansioso la hora en que se inaugure de manera oficial el Boulevard del río. No tanto por la majestuosidad de la obra en sí, sino por escuchar el tañer de las campanas del reloj de la iglesia de La Ermita.
“Yo me crié oyendo el Ave María que dan las seis campanas, por eso cuando me di cuenta que el reloj no estaba funcionando al tope, hablé con los relojeros y les solicité que para el día de la inauguración de las obras sobre la Avenida Colombia estuviera funcionando la melodía al 100%”, manifestó el mandatario de los caleños.
“Siendo muy niño, vivía en la calle 6 5-31 y recuerdo con nostalgia cómo en aquella época sonaron las campanas de duelo el día que murió el médico Vásquez, director del hospital. Eso fue un lamento, nunca se me olvidará…”
Quizá para muchos caleños y turistas tanto el reloj como sus campanas pasen desapercibidas, sin darse cuenta de la reliquia que año tras año sufre el ataque de vándalos y ladrones que han dejado inservible esta joya hasta por 10 años.
Se trata de un reloj Verdin construido en Francia por Armand Blanchet en el año 1936 y traído a Cali por la colonia caldense en el año 1942, cuando la matrona caleña Micaela Castro Borrero se dio a la tarea de recolectar fondos para reconstruir la iglesia de La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad del Río (nombre inicial de La Ermita) , la cual había sido destruida por el terremoto del año 1787, siendo una sencilla iglesia en la que tan solo sobrevivió la imagen del Señor de la Caña, que aún reposa al lado del altar lateral izquierdo, junto a la Virgen de los Dolores, San Roque, San José, San Francisco Javier, La Magdalena, San Antonio y el Divino Ecce Homo.
La estructura consta de seis campanas de bronce fundidas en Paris y aunque inicialmente se accionaban por cuerdas y poleas, en el año 2003 el mecanismo se digitalizó con tecnología canadiense y se les integró un software con 64 melodías conservando El Ave María, el Westminster del reloj Big Ben de Londres, al igual que sonoridades para funerales, matrimonio, entre otros.
Tanto Gabriel Jaime Ruiz como Juan Carlos Llano, de la Relojería Tic Tac, saben los intríngulis del mecanismo que da la señal para entonar todos los días el Ave María a las 6:00 y a las 12:00, melodía que hace 10 años no suena entera porque un rayo fundió dos tarjetas en igual número de campanas, que son las que activan los martillos.
“Poner el reloj y su campanario en su punto tan solo cuesta $20 millones, cifra muy baja si se tiene en cuenta que se trata de una joya arquitectónica y cultural de incalculable valor a la que no se le hace mantenimiento desde el año 2005”, manifestó Juan Carlos Llano.
Agregó el relojero restaurador, que la meta es hacer sonar El Ave María durante la inauguración de las obras aledañas al río Cali accionando cuatro campanas durante cinco minutos y hacer un repique con las seis campanas durante cinco minutos.
Según Gabriel Jaime Ruiz, es la hora precisa para hacerle saber al mundo que la ciudad tiene un patrimonio invaluable en el campanario de La Ermita, ubicado sobre la calle 13 con carrera primera, para que la comunidad lo valore y lo respete, pues constantemente se roban los cables, los martillos y la planta, la cual se tiene que volver a instalar para cuando se vaya la energía el reloj conserve la hora y los sonidos, por un día más.