Imprimir la información de la página

El currulao y la "Marimba" del Pacífico estarán de fiesta, entre las marimondas del Carnaval de Barranquilla

El currulao y la

Comparte esta publicación

La celebración del Carnaval de “Curramba” servirá de escenario para que se encuentren la música y la cadencia de los ritmos del Pacífico colombiano con los de la cultura del Caribe.

La marimba de chonta, principal instrumento de la música del Pacífico y que forma parte del patrimonio cultural de los grupos afrocolombianos del Valle del Cauca, Cauca y Nariño, protegido por la Unesco, tendrá un lugar privilegiado dentro del Desfile de la Gran Parada, este domingo 19 de febrero.

La Alcaldía de Cali, a través de la secretaria de Cultura y Turismo, Sandra de las Lajas Torres, busca con esta aparición dar a conocer el folclor del Pacífico e iniciar una campaña de divulgación y prelanzamiento con proyección internacional del Festival Petronio Álvarez, el cual se llevará a cabo en Cali, del 15 al 19 de agosto de este año.

El Carnaval de Barranquilla será, además, el espacio para que el público sienta la “Calentura” y la euforia del grupo Chocquibtown, con sus integrantes: “Goyo”, “Tostao” y “Slow”, los ganadores del Grammy latino. Este grupo hará parte de la carroza de la Secretaría de Cultura caleña, durante el desfile.


El público barranquillero, al igual que el de todo el país y decenas de extranjeros que cada año acuden a la capital del Atlántico, también podrán apreciar la belleza y originalidad de la música y cultura del Pacífico, a través de la actuación del grupo “Matamba y su marimba canta”, del maestro Baudilio Cuama. Sus miembros se presentarán en una carroza propia, que permitirá apreciar la fuerza de su interpretación y moverá los corazones con los sonidos.

¿Quién es Baudilio Cuama?
“Estoy en pie, haciendo las marimbas de chonta a oído y siguiendo la tradición de que nunca se debe tener un afinador para estos instrumentos tradicionales. Pero al mismo tiempo pienso en los grupos que se presentan en las grandes tarimas y estoy haciendo marimbas afinadas. Me siento orgulloso de haber transmitido mis conocimientos a tantos jóvenes y a mis nueve hijos.

“Desde que era niño, en su casa sonaba la marimba. Y eso era ya algo insólito, porque el papá de Baudilio Cuama era indígena y no tenía un acercamiento directo con la herencia de la marimba de chonta, de origen afrocolombiano. Pero el amor del papá de Baudilio por la música era tan grande, que su hijo se acercó a ella a los 8 años. Y su mamá, una afrodescendiente, contribuyó a reafirmar el amor por la música del joven nacido en las orillas del río Rasposo, donde nadie sabía leer, pero las canciones se cantaban a la luz de la luna para alegrar las noches.

“Desde que tuve conocimiento tuve una marimba conmigo. Mucha gente se admira de que un zambo como yo hubiera aprendido a tocarla, pero para mi fue emocionante adquirir el conocimiento de mi papá. Cuando él se iba al río Rasposo a pescar, yo me quedaba cuidando la marimba y la ejecutaba. Mi papá ni siquiera se daba cuenta de que yo aprendía más de lo que él me enseñaba”. Y así era. Durante más de ocho horas, Baudilio practicaba y llegó a dominar a tal grado el instrumento que participó en las fiestas de los corregimientos cercanos, a los que llegaba luego de cruzar los ríos a remo. Su papá le prestaba la marimba.

“Pero las travesías más largas eran las que hacía hasta Buenaventura, a la que llegaba tras doce horas a canalete. Salía de Rasposo de noche y amanecía subiendo por la bocana. Los sábados participaba en presentaciones en una cantina en Viento Libre y en Cinco Bocas participaba todos los sábados con marimba y bombos.

“En realidad, Baudilio viajaba a ver tocar a otros grandes maestros y a aprender de ellos nuevas técnicas para interpretar la marimba. Veía tocar y aprendía. “Lo hacía porque le tenía mucho amor al instrumento”, confiesa. De esas largas excursiones a canalete pasó a participar en grupos y en bandas de folclor. Y aprendió él mismo a hacer marimbas de 8 a 10 latas, con el padre Miguel Ángel Mejía, para mandarlas a África y España. Desde entonces se consagró a ese oficio, tanto así que cuando tuvo su primer hijo le fabricó una marimba.

“Ahora, a sus 61 años, Cuama siente que el panorama ha cambiado y que la música del Pacífico ha tomado fuerza. Dedicado al oficio de luthier o hacedor de instrumentos musicales, está capacitando a los muchachos más jóvenes en el oficio. Ellos fueron los más entusiastas a la hora de votar por su gran maestro. De hecho, cuando Cuama pasó por la Casa de la Cultura como director del grupo musical durante once años, dejó en el lugar una huella profunda en los muchachos que llegaban a aprender.

“Así lo hizo con su familia. “Mi legado musical ha sido grande. Levanté a nueve muchachos y todos cantaban. A dos de mis hijos los mataron. Ellos ganaron el Petronio Álvarez. Otros, por la situación de Buenaventura, se fueron. Igual, todos tocan o cantan”, explica.

Ahora, Cuama está más vinculado que antes a la música del Pacífico. Montó un taller de instrumentos de marimba, bombos y cununos, y fabrica marimbas tradicionales y afinadas, que está vendiendo a grupos de Bogotá.

“Y sigue tocando en las fiestas y componiendo canciones de cualquier tema. “Escribo de lo que veo, de lo que vivo, del mar, las olas, el baile, la jaiba, el pescado, la comida que me como. Trabajo con todo lo que se mueve”. Y recuerda que para aprender a tocar marimba, su papá le dijo que tenía que entrevistarse con un duende. En la noche soñó que subía a su casa, cogía la marimba y comenzaba a tocar. Cuando despertó, Baudilio comenzó a tocar lo que había visto en los sueños. Y cantó: “Me fui para el monte a coger maíz / y cuando venía fue que me perdí. / Sería ese duende que mí / me invitaba a tocar marimba, cununo y guasá”. Tomado de www.mincultura.gov.co

Número de visitas a esta página: 6144
Fecha de publicación: 16/02/2012

Imprimir   -   Cerrar ventana